Tela de araña donde se enredan los ojos
Trampa cazadora de mirada
Dulce geometría
Arabesco tejido a punta de suspiros
Es un producto de la aculturación del encaje de Tenerife reelaborado e impregnado por el medio. Debió ser creado como industria supletoria de randas y encajes para el ornamento religioso o adorno profano. Es fruto del ingenio de la mujer paraguaya en el impulso social del adorno.
Traduce su fina sensibilidad y retrata el medio tropical en sus múltiples gamas, aprehende en sus gamas la flora y la fauna, los astros y hasta las cosas y objetos de la vida cotidiana. La itaugueña no se limitó a copiar el encaje importado, se puso a crear un nuevo estilo. Es una creación primera en ser difundida a nivel mundial. Es un símbolo. La tejedora de ñandutí es una artista que recoge las impresiones de la naturaleza con su aguja que es como un pincel.
Todas estas formas representan algo que jamás carece de significación, captado del contorno, del mundo circundante. Ornamentación más bien fitomorfa y estilizada. Representa los intereses, los sentimientos y la intuición cósmica de una cultura labradora, de una economía agraria.
Ñandutí, palabra guaraní que significa blanco de araña, es el nombre que se dio en el Paraguay a un encaje de agujas tejido por las mujeres del pueblo. No ha sido un legado de la cultura guaraní-tupi precolombina, pues la fina labor de agujas fue introducida por los españoles.
El encaje ñandutí es similar al encaje de Tenerife, modificado por los factores ecológicos y etográficos del Paraguay. Un producto cultural mestizo como toda la cultura rural del Paraguay. La urdimbre es la aculturación y la trama lo autóctono.
